Hoy día otorgamos mucho valor a la creatividad, admiramos a quienes son capaces de innovar y crear lo que antes no existía.

Queremos gente así en nuestras vidas, que nos maraville con su «prestidigitación» cognitiva, con ese maravilloso “regalo” que un ser barbudo y sentado en una nube se dignó a darle en un arrebato de bondad.

Sí, ¿Por qué acaso no es eso la creatividad?, ¿Un “don”?, ¿Una  inspiración mágica?

-Pues no. La creatividad es un proceso que se puede aprender, fomentar y entrenar.

¡Así como lo oyen! – y no solo se puede, se debería fomentar la creatividad en todos los ámbitos de nuestra vida. Pero como no somos un blog de autoayuda y como este es un artículo de arte, nos centraremos en la creatividad artística. ¡Vamos al punto!

Los 4 pasos para fomentar la creatividad artística

1.Aprende a usar las herramientas correctamente

Ya sea acuarela, oleo, poesía, escultura o cualquier disciplina artística, todas poseen sus propias reglas y el primer paso es aprender cómo funcionan.

Evitas frustraciones y evolucionas  más rápido en tu proceso creativo cuando tienes claro que puedes y que no puedes hacer con la disciplina elegida.

2. Copia­­­

Copiar no es lo mismo que plagiar. El plagio es un delito, evítalo. En cambio copiar es un recurso totalmente valido, si estas explorado. Tomaré como base el impresionismo, para conocer de este proceso se debe revisar a los maestros de este movimiento y copiar sus técnicas. Solo así aprendes de primera mano, cuales fueron sus aportes, descubrimientos y aciertos.

El arte se construye sobre el arte.

3. Asimila

Una vez adquirida la información técnica y conceptual de la disciplina que estas estudiando, permite que tu cerebro la procese y se la apropie. No solo es memorizar y “repetir como lora”; debes comprender cómo utilizar esa información.

Por ejemplo, si estudias a un maestro de la luz como Sorolla, debes de ser capaz de diseccionar el proceso del maestro, su uso de la pincelada y el color. Date cuenta que el paisaje era solo un pretexto para él.

4. Transforma.

Para aclarar: no existe tal cosa como inventar algo de cero, creas a partir de referencias e investigaciones previas, tuyas o ajenas. Por eso es tan necesarias la retroalimentación, un poquito de aquí y un poquito de allá. Para  transformar todo lo aprendido en algo propio y creativo. Aquí es donde entra el aporte individual del artista.

Los artistas no somos seres especiales subidos en una torre de marfil recibiendo inspiración divina, por WiFi, directamente del olimpo. Si queremos desarrollar todo nuestro potencial, tenemos que ensuciarnos las manos y quemarnos las pestañas.

Como decía Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso:

“ La inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando ”.

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