El artista visual es como un bote de vela, empujado por el viento de la creatividad raudo y veloz. Otras veces, lento y perezoso y no en pocos casos, estancado por su ausencia; flotando a la deriva  en un mar calmo, en espera de la próxima galerna.

Por eso debemos enfocar toda esa energía creadora, de forma eficiente, para poder llegar a buen puerto.

Nada logramos sin guía para ese ímpetu artístico que nos motiva a crear.

Cuando nos iniciamos en el arte, nuestra primera prioridad es dominar la técnica elegida lo mejor posible. Acrílico, oleo, escultura, entre otras.

Lo segundo, es adentramos en el mundo conceptual. Con esto me refiero al tema o temas de nuestro trabajo artístico, a veces saltaremos de uno a otro sin un orden especifico. Al principio así funciona.

Pero al ir avanzado en nuestra investigación pictórica dejamos de divagar para enfocarnos en ciertos temas de mayor interés, ahondar en ellos  y desarrollarlos adecuadamente. Con esto respaldamos nuestra obra, claro, si deseamos trascender más allá del arte decorativo.

Aquí es donde entra en juego la curaduría de arte.

¿Pero que es una curaduría de arte?

En pocas palabras una curaduría es una selección de obras para una exhibición de arte.

¿Entonces por qué causa recelo entre algunos trabajadores del arte?

Creo que por varios factores:

  • Tanto la curaduría como el curador son figuras poco entendidas.
  • Muchos curadores, no todos obviamente, se rodean de un “intelectualismo pretencioso”, creando una especie de burbuja mística, desde donde ejerce su influencia sobre los demás mortales.
  • Y por último, muchos artistas están renuentes a que cualquiera opine sobre cómo ordenar su producción artística.

Los artistas visuales somos seres por naturaleza dispersos, nos sentimos atraídos por tantas ideas, somos influenciados por tantos estímulos que fácilmente divagamos hasta sentirnos frustrados por no saber a dónde vamos, la curaduría  nos ayuda a reflexionar sobre los elementos y temas que aparecen en nuestro trabajos, para lograr una narrativa unificada. La cual es sumamente necesaria si deseamos evitar el caos en nuestras exhibiciones al público.

Puntos a tomar en cuenta para una curaduría a nuestro trabajo:

  • Agrupemos nuestras obras por temas tratados. En lo personal me gusta realizar series de pinturas que compartan un hilo conductor. ¿Cuántos cuadros por serie? Los que sean necesarios.
  • No es obligadamente necesario un “curador profesional”, podemos pedir ayuda a otros artistas de nuestra confianza para crear una narrativa coherente.
  • Organicemos los trabajos de una misma serie temática por tratamiento técnico, colores o relación entre ellas. Esto sirve para analizar si el proceso artístico se desarrolla de forma orgánica, o por lo contrario está estancado y repetitivo.
  • Y por último, cultiva la autocrítica, no todo lo que hacemos es digno de exhibirse. Picasso también producía mucha “basura” que solo vale por la firma.

En fin debemos eliminar la falsa percepción de que el artista no necesita un proceso, al contrario es quien más necesita de una guía para aterriza todo ese mundo caótico que pasa por su cabeza y no morir en el intento.

Si no te interesan las exposiciones, si solo pintas para ti y llenar las paredes de tu casa, olvida todo lo que leíste en este artículo.

Si no, ten en mente que pintamos para un público, sea cual sea, y  para que disfrute de nuestro trabajo debemos establecer un correcto canal de comunicación entre obras y espectador. Y  porque no, tal vez logremos que alguien se enamore lo suficiente de alguna pieza y ganamos un coleccionista.

Todo es posible.

10 thoughts on “¿Que es una Curaduría de arte? ¿Para qué sirve?”

  1. Muy buena la explicación! Usted dice que al curador muchas veces es difícil de entenderlo, agregó que al artista en si también es difícil de comprender, incluso, al público también es difícil de entenderlo, por eso existe el manipuleo publicitario para inducirlo a cierto gusto conveniente a ciertos intereses comerciales, del curador, del artista o de una galería. Creo que en todo esto si es importante armonizar todos estos elementos para que el arte sea verdaderamente arte.

  2. Es de mucha utilidad la intervención del curador, siempre y cuando su opinión sea para sacar lo
    Mejor del arista y no anteponga otros intereses.

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